29/9/08

SI GAMONEDA FUESE ARQUITECTO

Parto del “no saber sabiendo” de Juan de la Cruz y añado que el pensamiento poético es música en su origen; pienso que estoy —que estamos— en una tradición en la que el lenguaje poético no es informativo, sino que crea lo que no existía y lo revela; opino que la poesía no es un género literario; que no es incluso literatura. Que es una emanación existencial y que, por eso mismo, puede darse en todos los géneros; creo también que la poesía es antes sensible que inteligible; o que, como viene a decir Eliot, es inteligible a partir de la sensibilidad.
Antonio Gamoneda

Un poeta es un hombre que se mueve, busca, olfatea, realiza una acción y esa acción transforma el universo. Pero hay más: ese hombre ya no es el mismo después de realizar esta gesta. Aquí no hay adornos, no hay magia ni tampoco seducción. Una acción es siempre algo fuerte, referencial y con capacidad de modificar.

¿Se puede afirmar que existe una poética de la arquitectura? La pregunta puede derivar fácilmente hacia el terreno de lo romántico, lo estúpido o lo cursi. No me quiero referir aquí a esa visión fácil en la que unas gotas de sensiblería sumadas a un poco de armonía dan como resultado un producto que actúa como narcótico. La poesis griega comenzó con la necesidad de copiar la naturaleza y ponerla delante de los ojos. Y Aristóteles aclara que el término naturaleza no se usa aquí, perdón por la ironía, como lechuga o como chimpancé, sino como actuar humano, porque en el reino vegetal, mineral o animal no hay ninguna poesía. Sólo el hombre es capaz de auto transformarse libremente. En esta capacidad de confeccionar la propia existencia mediante gestos, palabras y decisiones es donde lo poético encuentra su madriguera profunda. Se llega a un territorio donde no hay fronteras de ningún tipo, y donde no tiene sentido hablar en términos taxonómicos: palabra, construcción, pigmentos, miradas, política, puesta en escena, ecología o solidaridad pueden llegar a ser, todos ellos, modos de actuar poéticamente.

Un poeta debe cambiar el mundo desde su tarea fuerte y áspera, porque, como dice Claudio Magris:

Tal vez no pueda existir un verdadero desencanto filosófico, sino solo poético, porque solamente la poesía es capaz de representar las contradicciones sin resolverlas conceptualmente, sino componiéndolas en una unidad superior, elusiva y musical.

La poesía, según Gamoneda no es, ni siquiera, literatura. Invirtamos los términos y lo veremos más claro: la literatura puede llegar a ser poética, y la arquitectura, y también la poesía debería ser poética. Gamoneda es un auténtico poeta, un demiurgo deslavazado de las intuiciones. Si Antonio Gamoneda fuese arquitecto, sus formas despojadas serían imposibles de fotografiar. Quizás no saldría en las revistas. Quizás no sería conocido por nadie. ARTURO PERIS HUESO

28/9/08

OBJETOS REPROGRAMADOS III

La carretilla sin ruedas, el cubo de basura y la bañera renacentista.

Todas tienen algo en común, aunque su origen es muy diverso. Son resistentes y poseen gran capacidad de almacenaje. La experiencia es siempre la misma: con el paso del tiempo, el uso que le vamos a las cosas va encontrando su lugar adecuado. El imperio de las modas, ciertas decisiones “débiles” en el proceso creativo o el apremio de las necesidades verdaderas van colocando los objetos de modo que se les hace funcionar. Es la propia vida la que decide, estimulando la selección natural y reprogramando constantemente los objetos. La bañera de mármol donde la Duquesa de Medinaceli tomaba baños de sales en el siglo XVI sirve como almacenaje de un metro cúbico de tierra vegetal. Es cierto que no tiene ruedas y que por lo tanto no se puede transportar. El jardinero de la Casa de Pilatos lo sabe y por eso la utiliza. Así puede disponer de un “granero” fijo que facilita la rutina diaria: nadie moverá de sitio este impresionante e improvisado almacén junto al muro rojo. ARTURO PERIS HUESO

OBJETOS REPROGRAMADOS II

Algo similar ocurre con los soportes. La única condición que les pedimos se resume en su capacidad portante. Fiándose de esta lógica puramente técnica, la balaustrada de un palacio puede convertirse en taller improvisado para la reparación de macetas y plantas. Moda vs necesidad. Es la misma praxis que afloraba en aquellas culturas que surgieron después de los grandes imperios. Para alzar los nuevos iconos se hacía necesario "apoyarse" en la historia. Columnas variadísimas en colores, materiales e incluso tamaños para levantar los nuevos templos, los edificios civiles etc. Al fin y al cabo la historia “pasa por la piedra” esas pequeñas modas que se encuadran dentro de la estética para promover otra estética más interesante y cercana. ARTURO PERIS HUESO

27/9/08

PERO..., ¿DÓNDE SE HA IDO TODO EL MUNDO?

Warhol idolatraba los objetos. Se sacó de la chistera una religión nueva donde todo, incluídas las propias personas, eran convertidos en consumibles, iconos para el mercado. Las técnica era sencilla e innovadora. Operaciones como la repetición sistemática y burda, transformaron a Mao o a Marilyn en botes de sopa barata, haciendo trizas la personalidad y la condición única del personaje representado. El mero hecho de “vender” su imagen al más puro estilo rosa logró imponer lo más superficial, planchando el relieve más o menos atractivo procedente de la intimidad de estos famosos. En el fondo, Warhol no ha hecho sino convertir en arte la práctica habitual del entramado mediatico y comercial. Una vez más la maquinaria aplastando el individuo.

En Hockney todo es mucho más inteligente, hasta el punto de conseguir moverse en esa delgada línea que une y separa la crítica velada y la adhesión sutil. El mundo ensalzado y criticado de La gran zambullida es el del “American Beauty”.
El mundo de la felicidad que se puede comprar con dinero. Aquí el hedonismo no está por encima del hombre porque éste sencillamente no existe. Ha desaparecido debajo de las cinco o seis formas de burbujeo acuático que con detallismo casi flamenco superpuso el autor dedicándoles semanas. El instante ha conseguido sepultar al hombre. Y no sabemos si saldrá a flote en el fotograma posterior o si por el contrario el Big Bang que dio lugar al hombre será desplazado por el nuevo imperio de A Bigger Splash, donde el hombre retorna a la nada. ARTURO PERIS HUESO

OBJETOS REPROGRAMADOS I


En la basílica de Santa María in Trastevere, hay otro ejemplo de cómo la necesidad obliga a poner la funcionalidad por encima del resultado formal final. Estos capiteles, cada uno de su padre y de su madre, como se diría en castizo, están "rescatados" de los foros romanos. Tanto los tamaños como los estilos y tipos de piedra están colocados al azar. Aquí se produce con naturalidad lo que Rem Koolhaas propone en sus arquitecturas como artificio y que no es otra cosa que componer o ensamblar mediante el procedimiento de catálogo, pudiendo ver una exposición de los materiales disponibles en el mercado.
En el Trastevere se puede olfatear aquel "mercado" de materiales que poseían en el S. III y que era distinto a como lo podemos concebir ahora. Esta situaciones son un ¿pie forzado? para la creatividad. Quizás, pero hay algo más, cada uno de estos capiteles desubicados cobra un gran protagonismo. Es tan fuerte su individualidad que hacen visible su función de un modo distinto, como si se pudieran recorrer con la vista los vectores de transmisión de fuerzas de la estructura. ARTURO PERIS HUESO

25/9/08

PLÁSTICA DEL PLÁSTICO


Cada material tiene su propio modo de existir y de mostrarse. No es un modo restrictivo ni único. La materia encierra dentro de sí un potencial inagotable, y a la vez subyace una verdad en torno a su modo de manifestarse. La ductilidad, aspereza, porosidad o ligereza, son características que se suman a otras peculiaridades más zoomórficas como la respiración, la vibración, la sonoridad, el envejecimiento de la piel etc. El descubrimiento de todas estas propiedades no es inmediato. Tanto el individuo como la cultura de un pueblo necesitan tiempo y esfuerzo para sacar a relucir la esencia de los materiales que utiliza. Cuando en los templos griegos, la madera de los dinteles fue sustituida por la piedra, ésta mantuvo en su labrado los antiguos clavos de su predecesora. Algo similar ocurrió en la revolución industrial con las estructuras metálicas: el hierro colado seguía tallándose con las volutas y los acantos de las columnas pétreas hasta que la estandarización ha logrado optimizarlo mediante perfiles. El plástico también ha imitado de algún modo al vidrio, pero su camino es más peculiar. En realidad no es una materia prima sino un producto elaborado por el hombre. Su esencia consiste en amoldarse a cualquier cualidad. Es un gran imitador en formas, colores, resistencias o tacto. Con el plástico se puede realizar prácticamente todo, incluso forrar de “madera” una habitación, o fabricar una silla rococó. Quizá por eso el plástico ha incorporado a su archivo, unas características que podríamos denominar antropomórficas como el juego, la ironía o el humor. Para el plástico, el mundo es un carnaval de máscaras. ARTURO PERIS